El reto de almacenar en frío

01/04/2014

La compañía JVESA, Servicios Frigoríficos, ha instalado estanterías compactas tipo Drive-in en sus dos nuevas cámaras frigoríficas en las que se almacenan alimentos congelados. Se encuentran en Medina del Campo (Valladolid) y sirven de plataforma de enlace entre Madrid y la zona norte de España.

Jesús Vela es un emprendedor. Inició el negocio con la compra de un camión frigorífico hace ocho años y con la puesta en marcha de la empresa Vela Sánchez, SL. La flota de camiones se ha ido ampliando hasta alcanzar la cifra de los ocho actuales.

Con el paso del tiempo y con el objetivo de incrementar la oferta de servicios a sus clientes tomó la decisión de construir un centro dedicado al almacenaje de productos de temperatura controlada en la localidad de Medina del Campo (Valladolid).

Para ello, además, Jesús Vela creó una segunda empresa denominada JVESA, Servicios Frigoríficos, SL, a partir de la cual comenzó a funcionar como operador logístico de frío. Según este empresario vallisoletano, “la competencia en el sector del transporte es más voraz cada día. La tendencia es trabajar a coste sin tener en cuenta los beneficios. Esta situación no se puede mantener y por el boca a boca, sin hacer publicidad, y hemos crecido con ellos, porque aquí, en esta región, tenemos poca competencia”, asegura Jesús Vela.

Y añade: “Además, nos definimos por dar muy buen servicio y la prueba está en que las empresas que nos han contratado son muy fieles. Para ellos prevalece el servicio sobre el coste”. Pero en el sector del transporte las cosas no son fáciles. El trabajo de conductor es muy duro y cada vez cuesta más encontrar profesionales, sin embargo, por ahora, Jesús Vela apuesta por el factor humano intentando compaginar al máximo posible el ámbito laboral y el familiar.

Dice también Jesús Vela, que “nunca hemos tenido problemas en cuanto a la fidelidad de los clientes, las tarifas o los conductores, pero hay que ser previsores de cara al futuro”. Es por esta razón por la que se decidió ampliar el portafolio de servicios y acompañar el transporte de todo lo que le precede: el almacenaje, la gestión del stock, la preparación de pedidos, las entregas en casa del cliente, etc.

El nuevo edificio, ubicado en una parcela de 6.000 m2 , se inauguró en junio pasado. Dispone de oficinas, un taller, para la puesta a punto y la reparación de los camiones, de dos cámaras frigoríficas y de una pre cámara.

Los camiones de Vela Sánchez son tipo tráiler, es decir, están preparados para transportar hasta 24 t, que normalmente se reparten en unas 33 paletas. Las cajas de estos camiones son frigoríficas, como una nevera doméstica.

El frío se alcanza gracias a la potencia de un generador; a través de un lector de temperatura se especifican los grados a los que debe ir la mercancía (la fruta entre 5 y 8 ºC, los congelados a -20 ºC, etc.), tal como indica el cliente, de modo que el producto se conserve en las mismas condiciones en las que se ha entregado al transportista.

El transporte frigorífico funciona igual que con el resto de mercancías. La diferencia está en el grupaje, al cobrar la compañía una tarifa concreta por paleta transportada. “Lógicamente, a la hora de hacer grupaje, buscamos productos que tengan que viajar a la misma temperatura”, indica Vela. Por ejemplo, este es el caso de la recogida de distintos tipos de fruta en Mercamadrid para su entrega en otros mercados o centros comerciales.

 

Una gran nevera

Más de 20.000 m3 es la cifra que se ha obtenido tras construir las dos cámaras frigoríficas. Las condiciones del edificio no son las mismas que las de uno cualquiera porque hay que aislar el interior de la temperatura exterior. “Y es que en verano fuera hay unos 40 ºC que contrastan con los -20 ºC en el interior del almacén, nada más y nada menos que 60 ºC de diferencia”, apunta Jesús Vela.

Esto se ha conseguido con:

● La instalación de paneles tipo sandwich con un núcleo de espuma rígida de poliuretano entre dos chapas metálicas. Los paneles se fijan entre sí por unos dispositivos de cierre de excéntrica, asegurando así el perfecto ajuste de las juntas de las paredes y el techo.

● La instalación de placas de poliuretano bajo la solera del hormigón para aislar el suelo. Además, con el objetivo de evitar su congelación se recurrió a la realización de orificios por todo este suelo que favorecen la total ventilación.

● La puesta en marcha de dos evaporadores y dos compresores por cámara con los que se alcanza la temperatura requerida. Otro punto destacable es la inversión realizada en la construcción del almacén. Lo más rentable hubiera sido levantar una sola cámara para minimizar algunos costes, pero se optó por construir dos para rentabilizar mejor el volumen de almacenaje.

Por otro lado, los paneles de poliuretano son PIR, es decir, ignífugos. “De esta forma tenemos un menor riesgo de sufrir un incendio”, apostilla. También, la cámara incorpora dos termógrafos y un sistema informático que controla y regula las temperaturas. Incluso cuenta con un histórico que puede informar de la evolución de los grados en el tiempo que sea indicado.

Temperaturas distintas

Asimismo, tal como analiza Vela, “hay épocas del año en las que el volumen de mercancía en stock disminuye, con lo que existe la posibilidad de reducir costes utilizando una sola cámara frigorífica”. Teniendo dos espacios diferenciados también es factible mantener una temperatura distinta en cada uno de ellos para permitir la entrada de más variedad de producto (fruta, yogures, queso...).

Las dos cámaras frigoríficas se comunican con el exterior a través de una pre cámara de unos 300 m2 con tres muelles de carga, también aislada con paneles de poliuretano, en la que la temperatura no es la misma que la del exterior ni la del interior. No obstante, sí la mantiene lo suficiente como para no romper la cadena de frío de los alimentos que aquí se almacenan. Las dos puertas que separan las cámaras de la pre cámara son frigoríficas y de apertura y cierre automático.

Para ello disponen de unos pulsadores de los que pueden tirar los operarios sin tener que bajarse de las carretillas elevadoras.

Pre cámara

La primera regla de este centro logístico es que los trabajadores tienen que permanecer el menor tiempo posible dentro de las cámaras frigoríficas, con lo cual todo el trabajo tiene lugar en la precámara. Aquí se comprueba la mercancía recién llegada, se contrastan los datos con la información enviada de antemano por el cliente y se etiquetan todas las paletas con el sistema de control de la compañía.

Después, se asignan las ubicaciones y se almacena en la zona fijada para que queden controladas en el interior de la cámara. En cuanto al software, está integrado dentro del sistema de gestión de la empresa, que además utiliza otro para la gestión de la flota de camiones que se ocupan de los servicios de carga frigorífica.

Al tratarse de alimentos que llegan a estas instalaciones congelados, además de hacer las comprobaciones ya explicadas, se “pincha” la mercancía con un termómetro para verificar la temperatura exacta a la que ha llegado. El objetivo es informar al cliente para que pueda cerciorarse de que no ha habido alteraciones en el necesario mantenimiento de la cadena de frío.

La unidad mínima de trabajo es la paleta aunque alguna vez los clientes solicitan el envío de cajas sueltas. En principio, el almacén se ha diseñado específicamente para operar con paletas. Sin embargo, tal como detalla Jesús Vela, “en un año o dos no descartamos tener que prestar servicios de distribución”.

Para preparar los pedidos, los clientes envían las solicitudes de los productos que necesitan indicando los números de paletas concretas, en caso de que haya que tener en cuenta las caducidades. Una vez localizada la mercancía en el sistema de control, el operario, equipado para trabajar a bajas temperaturas, entra en la cámara y extrae las paletas solicitadas.

Tras depositarlas en la playa de la pre cámara, las coteja para comprobar que se trata de las unidades requeridas por el cliente y quedan a la espera de ser cargadas en el camión. Este transporte bien lo lleva a cabo la flota de Vela Sánchez, bien se hace cargo el cliente.

Las entregas se realizan en cualquier punto de la geografía española, normalmente, en almacenes o en fábricas de alimentos precocinados, con una hora ya establecida de antemano.  Al igual que se hacía con la carga recién llegada, antes de introducirla en los camiones camino del domicilio de entrega, también se “pincha” para dejar constancia de la temperatura de salida de estas instalaciones.

Congelado

Toda la mercancía que se almacena en estas cámaras es producto congelado. Los alimentos llegan aislados con cartón y plástico en distintos tipos de embalajes: octavines, cajas o jaulas, pero siempre paletizados. La etiqueta de cada embalaje indica de qué producto se trata, el código, el lote, la fecha de caducidad, el peso y la descripción del artículo.

 A la llegada, según especifica cada cliente, una de las tareas puede ser verificar y controlar los lotes y las caducidades para darle salida antes o después. Esta es una información muy válida a la hora de almacenar las cargas ya que se le dará una ubicación más cercana o lejana a las puertas de acceso según el tiempo de permanencia en las cámaras.

Actualmente, el almacén se encuentra al 75% de su capacidad. Existen distintos tipos de alimentos siendo los principales la verdura y los cárnicos. En total, habrá entre unas 30 y 50 referencias. Con esta cifra lo más adecuado ha sido la utilización de estanterías compactas para el almacenaje.

Compactas En ambas cámaras frigoríficas se han instalado estanterías compactas de paletización tipo Drive-in separadas por dos pasillos de 3 m de ancho para operar con facilidad con una carretilla elevadora retráctil. En concreto, se trata de tres grupos de estanterías en las dos superficies, dos a cada lado de 23 calles (una de 5.900 mm de longitud para siete paletas en profundidad y otra de 4.250 mm para cinco paletas en profundidad), y un tercero, en el centro de la cámara, con 20 calles de 8.400 mm de longitud y 10 paletas en profundidad (a cinco de las cuales se accede por un lado y a otras cinco por el otro).

La capacidad total de la instalación es de más de 4.000 paletas de 1.200 x 800 mm y alturas que oscilan entre los 1.800 mm y los 2.200 mm. Por este motivo, todas los conjuntos de estanterías compactas, que miden 9 m de alto, disponen en la actualidad de cuatro niveles de carga menos un grupo de 23 calles, que se ha levantado con cinco niveles para las unidades de carga más bajas.

A diario, entre los artículos recibidos y los expedidos suman unos siete tráileres con aproximadamente 30 paletas por cada uno. En cuanto a la rotación de los productos, ésta es muy diversa porque depende del cliente: desde días hasta casi un año. Hasta la fecha se trabaja con papeles, pero la intención del gerente de esta compañía es introducir pistolas lectoras de código de barras para aumentar el control de las operaciones efectuadas.

Además –incide Jesús Vela–, estamos muy bien comunicados, a 200 m de la autovía de A Coruña, a una hora y media de Madrid y con enlace directo al norte de la Península”. Pero, concluye, “lo principal es que disponemos de una flota de camiones frigoríficos con los que dar un servicio logístico completo a los clientes”.

 

EL DETALLE

Cámaras frigoríficas con estanterías compactas

Los clientes de JVESA envían de sus factorías a estas instalaciones de Medina del Campo (Valladolid) muchas unidades de una misma referencia y lote. Esto ha permitido optimizar al máximo las cámaras frigoríficas con la instalación de estanterías compactas de paletización. Este tipo de sistema de almacenaje es el que más rentabiliza el espacio, tanto en superficie como en altura.

Las estanterías forman calles interiores de carga, con carriles de apoyo para las paletas. Las carretillas entran en dichas calles con la carga elevada por encima del nivel en el que será depositada.

Calles de cargas

El sistema compacto permite el almacenaje de tantas referencias como calles de carga existan. Por otra parte, en el diseño de estos sistemas, la profundidad de cada calle se define en función del número de paletas por producto, del espacio a ocupar y del tiempo que estén almacenadas. En las cámaras de JVESA el tipo de estantería instalada ha sido la Drive-in, que funciona como si se tratara de un almacén de depósito. Cuentan con un único pasillo de acceso en el que la carga y la descarga de las paletas se realiza por el mismo.