Vocación logística

10/10/2011

¿Por qué cuando te preguntan dónde trabajas y les respondes que en logística o en transporte, muy pocos saben realmente de qué te ocupas? Acto seguido, haces una pausa, buscas una manera de explicarlo y, tras alguna que otra clarificación, siempre en función de los conocimientos del interlocutor, suele producirse el buscado desenlace: por fin entienden que la logística no se limita sólo a la conducción de un camión, sino que realmente formas parte de un entramado empresarial capaz de mover el mundo.

Entonces, ¿a qué es debido este escaso conocimiento? Después de darle muchas vueltas, aún no creo tener una respuesta sencilla. Se me ocurren algunas cosas que, por si solas no lo explican, pero tal vez entre todas... Quizá por un desconocimiento de la terminología internacional –siempre hablamos de outsourcing, supply chain, just in time...–; quizá por un concepto de globalización poco claro; quizá porque, para muchos, el significado se asimile al de camioneros –la profesión más respetable del sector–, pero que conlleva las consabidas referencias al número infinito de camiones que perjudican la fluidez del tráfico, que contaminan, que estropean las carreteras que todos pagamos... ; quizá porque el ser el último eslabón de la cadena te hace más vulnerable ante las responsabilidades por algún error...

Y si nos miramos un poco hacia dentro y nos analizamos, ¿no será realmente que somos uno de los pocos países en Europa que no disponemos todavía de una formación universitaria reglada para la logística y el transporte? También puede ser. Actualmente, sólo algunas grandes escuelas apuestan por una formación específica para este gremio. Pero su enfoque está dirigido al profesional del sector que ya está trabajando en él y tiene como objetivo una progresión profesional o fundamentar la posibilidad de un éxito futuro.

En cambio, esta formación tiene poca aceptación entre los jóvenes que aún no han decidido su futuro profesional o entre esos nuevos valores que quieren lanzarse como profesionales al mercado. Personalmente considero que aquí estriba parte del cambio radical que necesitamos.

Sí a la formación

¿Por qué no apostamos de una forma decidida por una diplomatura o una licenciatura universitaria, que profesionalice un sector que cada día es más determinante en la gestión de las empresas? Para conseguir esta meta, que hoy se nos antoja difícil y lejana, todos los que trabajamos en este ámbito debemos actuar a fin de potenciarlo.

Tendríamos que cambiar nuestro discurso, dejando las exigencias y esfuerzo personal de lado y contando lo apasionante que es nuestra tarea. Intentar trasmitir que el mundo de la logística es muy atractivo, que se toman decisiones continuas y todas, en alguna medida, son transcendentes; explicar lo gratificante que resulta lograr encajar todas las piezas que posibilitan cumplir un servicio y mantener así satisfecho al cliente.

Si al hablar de nuestra actividad la calificamos de dinámica, imaginativa, resolutiva y necesaria, sin duda, conseguiremos reforzar su consideración y la de aquellos que nos dedicamos a ello, tal como hacen en otros sectores.

 

DE PERFIL

Juan Ramón Serrano es licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid, en la especialidad de Ingeniería Analítica y Control de Calidad. Además, es MBA por Mediterranean University of Science and Technology (MUST).

También realizó formación especializada en logística integral en el centro Universitario Villanueva y es auditor interno de calidad por la Asociación Española de la Calidad (A.E.C.). En el área profesional, es director de producción y calidad de Gefco España.

Anteriormente fue director general de la consultora Peón de Sena así como director de calidad de la multinacional de transportes Geodis. En el ámbito de la docencia, es profesor de la escuela de negocios IEDE.