Al servicio del punto de venta

10/10/2011

La logística de locales comerciales de una cadena de tiendas es básica para mantener el nivel de calidad y servicio que la empresa tiene en el punto de venta. Aldeasa, líder en España en tiendas aeroportuarias, inauguró este año un almacén en la terminal de carga del aeropuerto de Barcelona para mejorar esos factores en los establecimientos de El Prat.

Las instalaciones de Aldeasa en la terminal de carga del aeropuerto de El Prat tienen como misión el almacenaje y distribución de las mercancías a los 15 establecimientos que la empresa gestiona en la actualidad en las dependencias del aeródromo catalán.

La firma cuenta con dos tipos de tiendas principales: las situadas en las denominadas zonas de tierra, ubicadas antes del filtro de seguridad del aeropuerto, y las de zona de aire, que son aquéllas a las que se puede acceder una vez traspasados los controles de seguridad.

Las primeras pertenecen a la categoría duty paid y en ellas el precio de los artículos incluye los impuestos y tasas aduaneras. El segundo tipo de tiendas son las travel value & duty free y están situadas en la zona de aire. En ellas se realizan dos tipos de ventas: en las travel value el precio incluye impuestos y tasas y se aplican a los pasajeros con destino dentro de la Unión Europea; éstos no pueden comprar cigarrillos si el vuelo es nacional. En las ventas duty free, los precios excluyen los impuestos y otras tasas, se aplican a los pasajeros con destino internacional fuera de la UE y éstos pueden comprar tabaco en todos los casos.

En este contexto, según los responsables del almacén, las nuevas instalaciones de la empresa en El Prat, que sustituyen a las anteriores de 170 m2 , vienen a optimizar el servicio de alojamiento de la mercancía, así como a mejorar los envíos para la reposición de las tiendas.

En concreto, el centro recibe producto enviado por los proveedores y también procedente del almacén central de la compañía y su destino directo desde estas dependencias son las tiendas del aeropuerto. En otras palabras, funciona como almacén de producto de sus puntos de venta.

Producto muy distinto

El tipo de artículo que se almacena en estas instalaciones es muy variado. Se trata de producto terminado –no se guarda ninguna clase de materia prima ni de mercancía que haya que manipular de ninguna manera–. Eso incluye una gran amplitud de referencias, en concreto se trabaja con unas 50.000, de las que aproximadamente 15.000 se consideran vivas.

El género que se comercializa en las tiendas Aldeasa va desde el tabaco a la ropa pasando por bombones, perfumes, tecnología, discos y libros, etc.; y la variación en precios es también muy alta, ya que en los establecimientos se pueden encontrar desde pequeños objetos de uso habitual a artículos de lujo.

El origen de la mercancía es mundial y se conoce de antemano lo que se recibirá gracias a que los proveedores informan telemáticamente al centro. En la instalación se reciben tres camiones de 24 t a la semana. La mercancía llega en su totalidad en paletas y antes de llevarlas a su ubicación en el almacén, se cotejan, se recepcionan y se pasan por un escáner de mano.

Posteriormente, se efectúa el etiquetaje de las mismas. En la actualidad, las terminales que se están utilizando en esta instalación están preparadas para RFID, una tecnología que según los responsables del centro de mercancías se encuentra en estos momentos en una fase avanzada de pruebas para su implantación.

Con estas terminales, la carga es registrada en el sistema informático que rige el almacén. A pesar de contar con el apoyo de la tecnología, se ha decidido que la instalación no esté organizada de manera caótica, sino que las referencias se ubiquen en función de la familia a la que pertenecen y se les asigne una zona que se respeta posteriormente.

La rotación de los artículos varía ostensiblemente, dada la diversidad de producto que se guarda en el almacén, por lo que hay A, B y C, siendo los primeros los más numerosos. No obstante, y a pesar de que según los responsables de la instalación se dedica mucho espacio a los artículos de mayor rotación, la permanencia media de las mercancías está en torno a los 30 días en stock.

En cuanto a los requisitos de almacenaje, también depende mucho del producto, pero en principio la mayor diferenciación se da en los alimentos, que deben estar situados en cámaras para su correcta conservación, y los artículos de valor, que se hallan ubicados en una zona restringida para protegerlos. Todo el almacén, además, disfruta del régimen de depósito aduanero.

 

Simplos: gran versatilidad

Dada la variedad de mercancía, se requieren unas instalaciones que permitan contar con un gran número de ubicaciones y que éstas también puedan ofrecer versatilidad en el acomodo de los artículos.

De esta forma, uno de los aspectos que más destacan de este centro de Aldeasa es el uso de Simplos con pasarelas a dos niveles, lo que conforma un total de tres niveles de almacenaje en estanterías de picking a las que los operarios pueden acceder sin necesidad de carretillas elevadoras.

Se trata de una solución que, al igual que en el caso de los altillos, está ideada para aprovechar y multiplicar el espacio utilizando para ello no sólo el área de base, sino también la altura disponible en el edificio. Las Simplos son estanterías concebidas para el almacenaje de cargas medias y ligeras que se manipulan manualmente.

El sistema es aplicable a todo tipo de empresas y productos –siempre que no se trate de mercancías pesadas– y hace posible una gran versatilidad en la configuración de los estantes. En concreto, esta solución está instalada en un área formada por un rectángulo de 26,9 x 11,3 m.

En la planta base (sobre el suelo del edificio), antes de la zona de estanterías, se ha despejado un área de 4,2 m (por 11,3 m de ancho) que crea una playa. Adosada a uno de los muros, existe una estantería de 22,5 m de longitud formada por 18 módulos de 1.250 mm de largo. La profundidad de estos módulos es de 528 mm y se elevan a una altura de 7,5 m.

Esta estantería está dividida en 15 niveles de tres medidas diferentes: los cuatro primeros tienen 450 mm de altura y el quinto es de 700 mm, seguido de otros cuatro de 450 mm y un décimo de 700 mm; los cinco superiores tienen 475 mm de altura cada uno.

Junto a esta estantería hay un pasillo que la separa de otras dos unidas entre sí, que son casi de las mismas características que la primera, es decir, 7,5 m de alto con 15 niveles divididos de la manera ya descrita y módulos de 1.250 mm de largo y 528 mm de profundidad; la diferencia con la primera es la longitud, que en este caso es de 21,3 m debido a que se han instalado 17 módulos por estantería para dejar paso entre el extremo de ésta y la pared de esta zona. Además, se ha eliminado el décimo módulo de cada estantería para habilitar un pasillo de seguridad.

 

Colocación de estanterías

Seguidamente a estas estanterías se ha habilitado una zona de paso y operativa de 2,9 m de ancho sobre la que se ha levantado un altillo. Esta área elevada queda a 2,5 m del suelo y tiene una longitud de 22,8 m.

Los 3,7 m finales de este altillo se ensanchan hasta los 4,2 m, formando así una especie de cuadro. En el otro lado del altillo existen dos estanterías juntas de 7 m de altura y 18,8 m de largo, formadas por 15 módulos de 1.250 mm de ancho cada uno y 528 mm de profundidad.

Las Simplos tienen 14 niveles, de los que del primero al cuarto y del sexto al noveno miden 450 mm de altura; mientras que el quinto y el décimo, 700 mm y los últimos cuatro, 475 mm. Estas estanterías conforman un pasillo de 1.150 mm con las Simplos que están adosadas al otro muro de esta área de almacenaje.

Éstas consisten en tres estanterías de 2,5 m (dos módulos de 1.250 mm), 9,4 m (ocho módulos de 1.250 mm y uno de 600 mm) y 5 m (cuatro módulos de 1.250 mm). Su altura llega a los 7 m y sus 14 niveles están distribuidos de la misma manera que las estanterías con las que forma pasillo.

 

Más espacio en altura

Sobre esta zona de estanterías se encuentra la primera planta constituida por pasarelas que rodean a las Simplos y por el altillo que se levanta sobre la planta baja. Las ubicaciones a las que se accede desde este piso son las de las estanterías que llegan desde el nivel inferior. Además de éstas, encima del altillo alargado que configura el pasillo de la planta base, se han instalado dos estanterías anexas de 17,5 m, de 14 módulos cada una (1.250 mm de ancho por 528 mm de profundidad).

Uno de los módulos de cada estantería se ha eliminado para dejar un pasillo de seguridad. La altura de las estanterías es de 4,5 m divididos en nueve niveles, de los que cuatro tienen un hueco de 450 mm de alto, el quinto tiene 700 mm; los tres siguientes, 475 mm y el último, 500 mm.

Dado que estas estanterías están situadas sobre el altillo, el tope de estas Simplos se sitúa a 7 m de altura con respecto a la planta base. En cuatro de los módulos de cada estantería se han instalado tubos colgadores para almacenar ropa. Encima del cuadro que se ha creado al final del altillo de la primera planta se ha levantado otro de 4,2 x 3,9 m y 2,1 m de altura, que por debajo constituye una zona de trabajo destinada a carga y por encima, en la segunda planta (tercer nivel), otra área también orientada a esta tarea en la que además se han colocado unas mesas de trabajo.

Esa segunda planta –a la que también se accede por una escalera situada sobre la que parte de la planta baja– tiene una distribución igual a la de la primera (se han habilitado colgadores en ocho módulos de las estanterías) y las pasarelas quedan a una altura de 2,1 m. Esta zona de picking en tres plantas no es la única instalación que conforma el almacén. Anexa a esta dependencia se encuentra otra con estanterías convencionales para paletizado.

Esta área tiene un ancho idéntico al de la zona de picking –11,3 m– y una longitud de 29,3 m. La filosofía en la concepción de este espacio ha sido la amplitud de movimiento, ya que las estanterías dejan entre sí dos pasillos de 2,9 m de anchura. Adosada al muro exterior de la nave se encuentra una estantería convencional de 24,3 m de largo, formada por nueve módulos de 2.700 mm de ancho y 1.200 mm de profundidad. Su altura –5,5 m– está dividida en cinco niveles, uno de 1,7 m para paletas de 1,5 m de altura y cuatro de 1,2 m destinados a paletas más bajas.

 

Distintos niveles

Frente a esta estantería se encuentran otras dos agrupadas de 18,6 m de largo y 1.200 mm de profundidad, compuestas por siete módulos cada una, de los que seis tienen una anchura de 2.700 mm y uno 1.825 mm.

También están divididas en cinco niveles de las mismas dimensiones que la adosada al muro (una de 1,7 m y cuatro de 1,2 m). Dejando un pasillo en medio se llega a otras estanterías también adosadas al muro de la nave. Se trata de tres bloques: uno de 9,4 m de largo, con dos módulos de 2.700 mm de ancho, y otros dos de 1.825 mm (los cuatro con 1.200 mm de profundidad), con una altura de 5,5 m, que crean cuatro niveles de 1,7 m.

A su lado, se ha instalado una estantería exactamente igual y, junto a ella, otra de solamente un módulo de 950 mm de ancho. Al fondo de esta área se ha colocado otra estantería de 8,4 m de largo, compuesta por tres módulos de 2.700 mm de anchura, 1.200 mm de profundidad, 5,5 m de altura y cuatro niveles de 1,7 m.

Se encuentra ubicada cerca de una última zona de trabajo diáfana en la que se han instalado dos estanterías, una de 15 m con cuatro módulos de 2.700 mm de ancho y dos de 1.825 mm, con una profundidad de 1.200 mm y una altura de 3,7 m, que dan lugar a tres niveles de 1,7 m. La otra estantería está formada por tres módulos de 2.700 mm (8,9 m en total) e idénticas características.

 

La preparación

En todas las zonas descritas, el picking se efectúa en el primer nivel de la estantería o de los niveles que quedan a la altura de las pasarelas en la zona en la que éstas se sitúan. Los pedidos de las tiendas de la compañía suelen ser de unidades o packs y llegan unos 15 de media al día, procedentes de las tiendas del aeropuerto. La preparación se hace a través de operarios que se encargan individualmente de cada pedido.

Se trata de una situación que se tiene previsto que cambie gracias al uso de RFID. Cada pedido se consolida conforme se retiran los artículos en una cubeta de plástico transportada por un carro con ruedas. Tras pasar el control de calidad –y comprobar que el pedido es correcto–, las cubetas son precintadas y los encargados de la seguridad toman nota de los envíos realizados.

Seguidamente, se suben a un camión para que sean distribuidas por los locales del aeropuerto. Cada día esta operación se repite hasta tres veces, con sendos camiones y en todos los casos la entrega se considera urgente. Tanto en la preparación de los camiones como en la recepción de la mercancía se utilizan transpaletas y carretillas contrapesadas, guiadas por uno de los 28 operarios que trabajan en el almacén.

En definitiva, Aldeasa ha encontrado una solución perfecta para poder ofrecer pedidos muy concretos de una gran variedad de productos en márgenes de tiempo pequeños. De ese modo, su almacén proporciona un excelente servicio de abastecimiento a unos puntos de venta que tienen que tener el artículo siempre disponible en el estante y, así, no perder ninguna posible venta al pasajero.

Un grande del retail

La cifra de negocio de Aldeasa en el año 2006 alcanzó los 743,5 millones de euros, lo que supuso un crecimiento del 11,9% con respecto al año anterior. La mayor parte de esa cifra, 710,5 millones de euros, correspondió a la actividad comercial en los aeropuertos españoles y extranjeros en los que está presente.

El EBIDTA de la empresa se fijó en 70,6 millones de euros, un 26,1% más que el año anterior y eso a pesar de las nuevas normas de seguridad introducidas en los aeropuertos durante 2006. Por su parte, las inversiones de la compañía en el pasado ejercicio triplicaron a las efectuadas en 2005, llegando a los 28,4 millones de euros.

Superar conflictos

Las cifras convierten a Aldeasa en el cuarto operador mundial de retail aeroportuario (tiendas minoristas). Y el recorrido puede ser mayor, ya que el volumen de negocio que movieron los establecimientos en todo el mundo en 2005 ascendió a 27.000 millones de dólares.

Y ello, a pesar de que cada poco tiempo el sector tiene que superar algún tipo de conflicto, como los que han ido apareciendo a raíz de la crisis financiera de Asia a finales de los años noventa, la abolición de las ventas duty free intracomunitarias en 1999, los atentados del 11-S, la crisis del SARS (síndrome respiratorio agudo grave) o, más recientemente, la restricción sobre líquidos que pueden transportar los viajeros.

 

276 tiendas en todo el mundo

Aldeasa comenzó a operar como prestataria de servicios en aeropuertos nacionales en 1974. Su negocio inicial consistió en una doble actividad: la gestión de almacenes aduaneros y la explotación de tiendas libres de impuestos.

Dos años después, en 1976, la compañía comenzó a operar en las tiendas duty free del área internacional de los aeropuertos españoles, y mediante un acuerdo con el Ente Público de Aeropuertos Españoles y AENA empezó a explotar en exclusiva estos establecimientos.

Tras numerosas aperturas en diversos aeropuertos españoles, en los años noventa Aldeasa abordó la gestión comercial de las tiendas en régimen tributario normal (duty paid). En la misma década impulsó su expansión internacional, junto con otras actividades, como la gestión comercial para museos a través de su línea de Palacios y Museos.

En 1997 la empresa se privatizó definitivamente y comenzó a cotizar en el Mercado Continuo de las cuatro bolsas españolas. En los últimos ejercicios, la actividad de Aena se ha concentrado en el ámbito internacional. Apuestas de Aldeasa Así, América Latina y Oriente Medio son prioritarios para la empresa, que cuenta con 276 tiendas en todo el mundo, repartidas del siguiente modo: establecimientos en aeropuertos españoles (154), aeropuertos internacionales (71), Palacios y Museos situados en recintos históricos nacionales (42), museos y monumentos internacionales (7).